Se tuvieron que desbloquear de emergencia clapetas de drenaje porque estaban bloqueadas
En la imagen se observa cómo el agua del Guadalete no entra en el Poblado de Doña Blanca gracias al muro de contención construido en los años 60
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| Imagen actual de estas inundaciones donde se aprecia cómo el agua del Guadalete no entra hacía el Poblado de Doña Blanca gracias al dique de contención |
REDACCIÓN
El Poblado de Doña Blanca y sus tierras están protegidos por un dique que recorre la zona sur y este de unos 4 metros de altura. Construido en la década de los 60 del pasado siglo, protege tanto de pleamares como de las inundaciones del Guadalete. Este dique ha experimentado asentamientos en su tramo situado más al noreste.
Los retornos de riego se recogen a través de diversos drenajes que se distribuyen por el terreno y culminan en un azarbe de sección trapecial en tierras, de unos 5 metros de anchura en la base y 12 metros en coronación, que discurre paralelo al dique por el interior de las explotaciones.
En caso de crecida, el agua fluye por el azarbe hasta los desagües controlados por clapetas. Estas últimas son unas válvulas antirretornos o de retención que facilitan el desagüe. Según hemos podido conocer desde Espacio Portuense, miembros de la Comunidad de Regantes en colaboración con Protección Civil tuvieron que desbloquear de emergencia clapetas que no estaban funcionando.
Según nos indica un vecino "en el año 1996, debido a otras inundaciones, el Ayuntamiento, a exigencia de la Comunidad de Regantes, porque no se arreglaban las clapetas, cerró el canal bloqueándolo porque entraba agua salada para las parcelas. Solo hay dos compuertas y una no estaba operativa desde entonces por estos motivos". El vecino continúa indicando que "por eso ahora han tenido que partir la que estaba tapiada, para darle más salida al agua de urgencia. La Comunidad de Regantes es la que ha tenido que actuar de urgencia abriendo el canal, no el Ayuntamiento".
Salvo esta incidencia, el sistema funcionó impidiendo que el agua del río Guadalete llegara al núcleo poblacional como se puede observar en la imagen principal, cuestión que hace que exista cierta tranquilidad aunque algunos vecinos expresan que "el desalojo se ha realizado precipitadamente"; frente a esto, otros afirman que "es mejor prevenir". De cualquier forma, aseveran que "que el agua del río Guadalete no es la que está entrando dentro del Poblado, si no estaríamos como en El Portal, aquí el agua que entra es de la escorrentía y de los arroyos".
El Guadalete desborda lateralmente su cauce en diversos meandros y puede inundar con mayor riesgo la zona de cultivos existentes en las márgenes e, incluso, llegar a inundar el núcleo poblacional, este último con menor riesgo.
Según la información facilitada por el técnico agrícola de la Comunidad de Regantes para la elaboración de un informe desarrollado en 2022, el dique de contención ha evitado las inundaciones provocadas por el río Guadalete a lo largo del tiempo, salvo en dos ocasiones en los últimos 50 años en las que el agua llegó a cubrir una parte de la zona situada más al sur.
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| Mapa de riesgo de las explotaciones del Poblado de Doña Blanca |
Al riesgo de inundación también contribuyen los tres arroyos perpendiculares al Guadalete que atraviesan la zona regable, culminan en el azarbe y cruzan bajo el dique por un sistema de clapetas.
El arroyo Carrillo discurre por el este de la explotación y es el que mayor caudal aporta, del orden de 10 m3/s. El arroyo central no desagua porque sus clapetas están inutilizadas según un informe del año 2022 y, como consecuencia, en la parte de aguas abajo del dique, se han producido aterramientos. El arroyo Carrillo drena la superficie de la ladera norte de la Sierra de San Cristóbal, que se extiende entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera, donde el aumento de urbanizaciones ha impermeabilizado el terreno e incrementado el coeficiente de escorrentía.

