Carta abierta al sr. alcalde

Agustín, alumno y miembro del Consejo Escolar del CEPER La Arboleda Perdida se dirige al alcalde Germán Beardo "deseoso de cambiar su opinión sobre usted"

                                      
                   

OPINIÓN

Desde la humilde posición que ocupo en la estructura social, humilde sí, pero la más importante, ¿habrá algo más importante que ser CIUDADANO de un país en el que se reconoce que todos tenemos derecho a la educación con el objetivo de poder conseguir el pleno desarrollo de la personalidad?. Por tanto, los poderes públicos (el Ayuntamiento lo es) han de garantizar los derechos de todas y todos a la educación.

¿Cree usted sr. Beardo, que mi/nuestro derecho a la educación y al pleno desarrollo personal, se puede llevar a cabo en un centro con?:

¿Toda una planta cerrada, por falta de seguridad?

¿Tan solo tres aulas para poco de más de mil alumnos (ciudadanos)?

¿Clases en las que se imparten al mismo tiempo dos asignaturas? ¿Se imagina usted tener que compartir su despacho con todos sus concejales a la vez?

¿Solo dos aseos disponibles para poco más de mil alumnos y alumnas, léase ciudadanos y ciudadanas? ¿Se imagina usted compartiendo su aseo en el Ayuntamiento con mil portuenses?

¿Unas condiciones de accesibilidad que no cumple la ley (carecemos de ascensor)?

En fin, si desea más información, ¡búsquela!, el equipo directivo del Centro estará encantado de facilitársela.

Pero permítame, que me haga algunas preguntas (ingenuas sin duda):

Si todo lo anterior ocurriera en el Centro del Opus o en cualquier otro centro privado. ¿Habría actuado el Consistorio con tanta apatía, desgana y despreocupación?

Si los alumnos del CEPER La Arboleda Perdida, fuesen hijos de empresarios, de terratenientes o aristócratas. ¿Habrían reaccionado de forma tan timorata, indecisa y rácana? ¿Habrían permanecido sin ofrecer alternativas viables de aulas externas al centro?

¿Son para usted todos los portuenses iguales?

Ya sé la respuesta, es usted un político y por tanto persona poco creíble, ya que todos beneficiáis a los más cercanos, no a los más necesitados.

Soléis decir "no dejaremos a nadie atrás". Pues sí, caballero a mí y a mil personas más, nos está robando nuestro derecho al desarrollo integro de nuestra personalidad.

Con sus actos demuestra y demostrará cuáles son sus prioridades y del lado de quién está.

Este ciudadano se lo reprocha y reprochará, pero no me dolerán prendas en cambiar de actitud, si hace que nuestro TEMPLO continúe existiendo con dignidad, sí, nuestro templo, ese que no tiene imágenes icónicas, ni está orientado a la Meca, ese que al entrar por el centro "el cole" nos pide mirar con gafas violetas, ese que recubre las paredes de los pasillos con trabajos del alumnado sobre las calles y plazas de nuestro Puerto, ese que en cada escalón de sus maltrechas escaleras recoge frases relativas al feminismo y a los derechos de las mujeres.

¿Lo sabía? ¿Lo conocía?. Quizás no, ya que no se digna a visitarnos.